Cuando el Himalaya llama, es difícil resistirse. Hogar de budistas, bonpos, jainas, musulmanes, hindúes, chamanes y animistas, entre otros, la cordillera ha albergado a menudo invasiones y masacres históricas que han teñido de rojo la pureza de su blanca nieve. En medio de esa fricción histórica, sin embargo, también emerge como un refugio inmutable donde el alma encuentra siempre el...









