Si hay algo que distingue al asesino es su entorno, quienes le rodean. Y para saber más sobre Toño Ciruelo, ese personaje fascinante y odioso que irrumpe ante el lector de manera torrencial, el narrador, su amigo Eri Salgado, testigo aterrado pero complaciente, cronista de la historia del monstruo y también víctima espiritual de sus andanzas, debe empezar por la raíz.
Su relato se remonta a...













