Si no escribiera, Eddie Fitte estaría perdido, abandonado, tal vez internado. Se percibe en la lectura de sus cuentos que escribe por necesidad, porque no le queda otra, porque en la escritura descubrió la posibilidad de inventar vidas paralelas y más o menos hallarle un sentido a la existencia. Escribe para él. De rebote, los lectores nos topamos con sus cuentos para no dejarlos hasta el...








