Durante la cuarta dinastía, aconsejado por el astrólogo real, el faraón Kheops decide emprender una gran obra: construir una pirámide que sea su monumento funerario y que preserve a Egipto de males futuros. Cetes, el astrólogo y mago, encargará al mejor arquitecto egipcio, el peculiar maestro Tofis, los trabajos de construcción, que se prolongarán treinta años. Pronto surgirán...








