Siempre hay un trago después del último en las novelas y cuentos de Edgardo Cozarinsky, y aunque la canción lo anuncie nadie se va del todo. Los insomnes errantes encuentran un bar abierto donde los esperan historias inauditas. En Buenos Aires los muertos sobreviven en una precaria segunda vida; en la selva guaraní o en las ruinas de Angkor palpitan, invictos, los sacrificados. Y en un...
















