Lina junta coraje y se va. Se va con dos cantimploras, un atado de ropa y unas semillas que le dio la curandera del pueblo. Lo que Lina deja atrás es una tierra yerma: una tierra quebrada llena de espinas que arañan el viento. Relicario, su esposo, no la acompaña: le dice que a los muertos no se los abandona y la deja ir. Así comienza esta novela de Mariana Travacio, que avanza, con una...














