“Pero también me contaba de su regreso, su renacer para conquistar definitivamente a todo el planeta y doblegar a sus insolentes y miserables enemigos: nosotros, la raza humana.
La voz no era otra que la de los mares y los océanos, que son un solo ser viviente y una sola conciencia. La conciencia de nuestro mundo. Un planeta viviente”.
Al tiempo que un gran meteorito se aproxima a la...















