Tamira, a quien el exilio obliga a trabajar como camarera, lucha desesperadamente contra el olvido que empieza ya a difuminar el recuerdo de su marido, muerto y a todas luces irreemplazable.
La historia de esa hermosa exiliada contiene las dos verdades fundamentales del libro: la experiencia trágica de Praga y la de la vida en el mundo occidental, sometida a la perspectiva escéptica del autor.



























