“Me imagino a las familias alrededor de las mesas, preparadas para cenar, con los hogares encendidos y los leños quemándose en su felicidad. Pero no para mí: yo estoy, desde hace meses, hundido en el ocio”.
Andrés Stella no le encuentra la vuelta a su vida y se deja caer en una suerte de limbo existencial: comer, dormir, escuchar música, vagabundear. La solución sería trabajar, pero no...

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