En la noche del 25 de marzo de 1938, el físico italiano Ettore Majorana dejó dos notas suicidas, tomó un barco de Nápoles a Palermo y desapareció de la faz de la Tierra. Tenía treinta y un años y se lo consideraba un genio. Casi medio siglo después, Leonardo Sciascia desempolvó del olvido el nombre de Majorana, escribió esta obra maestra en forma de folletín por entregas y logró que...

























