La novela comienza donde termina: ante el cuerpo muerto de Ezequiel Colina Ross, profesor de criptografía de quien Miguel Dorey, narrador de este relato, fue alumno. El padre lo destinaba a heredar un estudio de abogacía, pero sus intereses lo llevan hacia Filosofía y Letras, donde empieza a asistir a las clases de Colina Ross, experto tanto en lenguas perdidas de la Antigüedad como en los...















