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Editorial Planeta, 21/03/2017

Psicoanalista les saca la foto a los hashtags que usas en Instagram

Lanzó el libro Neurótic@s y dedica un capítulo a las redes sociales y las etiquetas. "Es pura segregación", dice.

#SéTúMismoYSerásÚnico son algunas de etiquetas que portan esa insolencia de los momentos maníacos en que todos nos creemos mejores que los demás y libres de toda contradicción", explica la psicóloga Constanza Michelson en su libro Neurótic@s, bestiario de locuras y deseos contemporáneos (editorial Planeta) que salió a inicios de mes. ¿Qué significan los hashtags en las redes sociales y cuál es su peso? Esos son los campos donde pone lupa como sociedad la magíster en psicoanálisis, feminista, ex panelista de variados programas de TV y columnista de "El Hufftington Post" y "The Clinic", entre otros medios.

"Creo que alguna vez ocupé hashtags en alguna red social, para saber de qué se trataba. Me pierdo cuando leo todo de este modo. Los presionas y entras a comunidades de iguales, es pura segregación", indica Michelson.

Para la psicoanalista, quienes usan estas etiquetas desean despegarse de la masa. "Soy demasiado normal y quiero ser raro. Hoy se padece de ser común y corriente. Se corre lo represivo para entrar en otras modalidades de control: se debe ser cool, se debe ser distinto. Estas te dicen cómo vestir y cómo alimentarte", postula.

Ella ejemplifica: "Si tienes hashtags de #Surf #VidaNatural, debes comprarte un pack de medidas que te unan a ese grupo de gozo. Hoy el discurso, se supone, es libertario. Come como quieras, ten sexo como quieras... pero no vayas a comer gluten o azúcar. No digas ciertas palabras porque es incorrecto como lo que está pasando hace años con los humoristas que se presentan".

-Entonces usar hashtags es rotularnos.

-Se nos acabó el pudor por definirnos. No creo que sea malo pavonearse con lo que uno es, me parece positivo que haya más voces y colores con nuevas identidades, pero otra cosa es creerse esa identidad pues ahí comienza a caer el efecto narcisista. Yo soy "esto" gasto horas en tratar de ser "esto" que definí ser. Uno es diverso y tiene contradicciones y por una identidad dejamos de verlas.

-¿Son mentiras los hashtags?

-La mentira y la verdad son otro tema. Claramente hay una contradicción que no importa. Digo que soy natural pero me estoy tomando una foto con filtro. Hoy lo verdadero está asociado a ser distinto de lo masivo.

-En tu libro indicas "Mostrarse trasparente es mainstream".

-Mi libro no es una crítica ni nostalgia reaccionaria. En los 80 los conductores de TV eran totalmente empaquetados nunca se les salía la humanidad, mientras que hoy todos hablan de sí mismos.

Pero la transparencia también necesita velos. No porque uno ande desnudo o diga lo que piensa significa que es más verdadero. La libertad, la desnudez y la transparencia son conceptos que se construyen como un tejido.

-Dame un ejemplo.

-El pomo es una construcción, una ficción que no es más verdadera porque se enfoque en primer plano el acto.

Constanza Michelson plantea que esta adicción a las autodefiniciones en hashtags es un comportamiento neurótico.

"La neurosis es algo que todos conocemos y no sabemos cómo nombrar. Tiene que ver con la condición del humano que está muy pendiente del otro que nos importa qué somos para el otro. No sabemos si hacemos algo para nosotros mismos o para ser queridos o reconocidos. El hecho de dependertanto de los otros es lo que nos hace vivir en comunidad", explica la psicóloga.

Pero en esta lluvia de hashtags también opera otro fenómeno. "Vivimos un individualismo en masa. Estas ficciones de: Quiero conectarme con la planta porque el capitalismo me parece horroroso finalmente es un Me salvo solo".

-Los hashtags podrían ser imanes para más likes.

-Los likes terminan siendo cuánto significo para el otro.

-Constanza, en Twitter e Instagram tú eres un hashtag también. La gente te etiqueta hablando sobre tus libros o tus dichos.

-¿En serio?¿Existe? ¡No te creo! Instagram es mi única red social que dejé privada y personal para subir fotos. En Facebook es donde más me entretengo porque puedo hablar más en serio.

Twitter lo uso poco porque son peleas como cancha de barrio. Prefiero abstenerme de esta última porque ahí no se quiere leer lo que otro quiere decir.

Aparte, no soy de ideas cortas.

La vez que Constanza Michelson Lo pasó mal en una pega
"Toc show", "Campo minado", "No eres tú, soy yo" y "A Trío revuelto" son algunos de los programas en radio y TV donde la psicóloga Constanza Michelson ha sido panelista, En el primer capítulo de su nuevo libro ella escribe en extenso. "Decidí quedarme en un trabajo intuyendo que no terminaría bien (...) Pensé en salir arrancando pero luego resolví jugar a la resistencia", juega al misterio Constanza. "No voy a decir cuál trabajo fue, el que entendió, entendió. Pero fue un lugar donde lo pasé pésimo. No es un desahogo ni una venganza, sino mostrar cómo uno diseña su propia catástrofe porque te enredas en cosas que no quieres", explica.

-Varios te ubican como sexóloga.

-Es espantoso, pero es algo que pasa con la TV. Sé que el sexo vende, pero yo soy psicoanalista. Me parece mucho más entretenido hablar de los deseos, pero hablar de sexo es como el porno. ¿Qué más se puede decir? Está demasíado visto, sin desmerecer a mis colegas sexólogos.

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Emecé Editores, 13/03/2017

La niña fumadora que ayudaba a vender serruchos y ojos mágicos

La destacada autora de libros infantiles salta al mundo adulto con una historia de vendedores viajeros y pueblos malditos.

Hasta ahora María José Ferrada ha tenido un destacadísimo y premiado trayecto como autora de libros para niños, ámbito en el que ya es un referente ineludible.

Desde sus poemas que se zambullen en la imaginación infantil hasta las crudas historias de niños desaparecidos o asesinados en la dictadura, su obra es un amplio abanico de ya una decena de títulos, con los que ha tenido resonancia internacional y se sitúa como una de las puntas de lanza del activo movimiento que en los últimos años ha renovado por completo el panorama libresco nacional para los lectores más chicos.

Como cambiando de rumbo o quizás no tanto, Ferrada acaba de lanzar su primera novela "para grandes", recién publicada por el sello Emecé. Se titula Kramp y, aunque efectivamente es un relato para adultos, la autora se aventura en el género a través de una mirada infantil y un estilo que no puede ser más sencillo y transparente, de modo que el lector queda en una situación inquietante, enfrentado a una historia que avanza en ese tono de ingenuidad, fantasía e inocencia hacia zonas inesperadamente oscuras y terribles.

Puchos en el camino. Ambientada en una región que se parece al sur de Chile -o cualquier lugar de provincias que tenga pueblos malditos, hoteles de cero estrellas y ferreterías que siempre estén a medio morir saltando-, la novela está centrada en la historia de un vendedor viajero de ojos mágicos, tornillos picaportes, serruchos y otros productos marca Kramp, contada por su pequeña hija, que a menudo lo acompaña en sus viajes, ya sea en sus vacaciones o mediante "falsificativos" para hacer largas cimarras en su periodo escolar. Faltar a clases no es la única transgresión de la niña: una vez que se sube a la renoleta de su padre, puede incluso fumar y echarse unos tragos.

Máquinas de mentir. El mundo de los vendedores viajeros, muy activo durante los años 70 y 80, es el telón de fondo de esta historia. En cada pueblo tienen puntos de reunión: una cafetería cerca de la plaza, un hotelucho preferido. Allí dan rienda suelta a sus historias, son como máquinas de mentir y exagerar todo con el fin de pasar el rato y celebrar la intermitente amistad que los une de pueblo en pueblo.

La niña se interioriza así de las anécdotas fantásticas de los vendedores de plásticos chinos, de colonia inglesa o de lapiceras Parker. Además, resulta de gran ayuda a su padre, porque gracias a su aspecto angelical suben las ventas. El "método" es tan efectivo que luego él se la presta a un colega. Ella está feliz, ya que ha decidido cobrar comisiones.

Anónimos testigos. La novela va camino a transformarse en un relato de aventuras cuando de pronto se revela el trasfondo histórico: en medio de un viaje aparecen unos sujetos extraños y el terror de Estado se apodera de la pequeña historia.

Hasta ese momento, ninguno de los personajes tiene nombre, sólo una inicial: el padre se llama D, la niña M. Pero entonces aparece un desaparecido, éste sí identificado con nombres y apellidos, y su osamenta acribillada es el único rastro que queda de él. La novela de un vendedor viajero se vuelve así un recorrido por la construcción de una memoria de infancia, en la que la aventura de la imaginación se va transformando en otra cosa más precaria, a golpes de experiencia y realidad.

Chamullentos con revólver
Aparte de sus historias principales, Kramp contiene muchas observaciones sobre el quehacer de los vendedores viajeros: una suerte de arqueología cultural de un oficio ya casi extinto. Su vocación de brillantes chamullentos e inventores de cuentos chinos tiene un lugar destacado, quizás porque entre mentira y mentira siempre había una verdad.

Uno de ellos decía que los vendedores, cuando vieron que el negocio se iba a pique por la aparición de las grandes cadenas de comercio compraron un cargamento de revólveres: todos tenían uno en la guantera para matarse, al unísono, cuando cerrara el ultimo boliche.

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Emecé Editores, 07/03/2017

María José Ferrada: una infancia de vendedora viajera

Con una celebrada carrera como autora infantil, ahora se lanza al terreno adulto con Kramp, una novela en la que echa mano de su biografía y se sumerge en el mundo de los vendedores viajeros, que aún hoy ejerce su padre.

Desde hace cincuenta años el papá de María José Ferrada (Temuco, 1977) es vendedor viajero. Fue representante de Unilever, luego de Gourmet y también de varios otros. Aún sigue en la ruta: hoy ofrece, y a veces también logra vender, productos de caza y pesca. En los buenos años, que fueron básicamente los 80, María José lo acompañaba a veces en sus viajes de trabajo, recorriendo pueblitos desde Temuco a Puerto Montt. Los negocios solían tener en el frontis una imagen que identificaba lo que vendían: un gran zapato en una zapatería, por ejemplo. Es que no toda la gente sabía leer. Pero esas imágenes empezaron a desaparecer en los 90, cuando se instalaron los supermercados. "Me acuerdo que mi papá me dijo: 'Parece que el negocio se va a acabar'. Y tal cual", dice.

Escritora infantil consolidada y premiada, autora de una veintena de libros, Ferrada ahora da el salto hacia la literatura para adultos. Tomando la historia de su padre escribió la novela Kramp, que publica con editorial Emecé. Es la historia de D y M, padre e hija, pero también es la de una mujer hermosa y triste que es la madre y, lateralmente, de E, un fotógrafo misterioso que busca a alguien a quien él llama "fantasma". La política se cruza tangencialmente en sus vidas, pero sobre todo la novela es un retrato del universo de los vendedores viajeros: "Me encantaba mi padre. Me encantaba ese mundo. Porque eran chamullentos, eran chistosos. Esos vendedores vivían una vida de aventura media pobre, consiguiendo los cheques para tratar de llegar a fin de mes. Nada de glamour . Y hay un momento en que la niña del libro se da cuenta: esto en el fondo está disfrazando una precariedad", cuenta Ferrada.

La niña es M, y es su voz la que le da la sustancia a Kramp: un relato envuelto en la inocencia de una chica de ocho años que en vez de ir al colegio día a día, consigue convencer a su padre para acompañarlo en su Renoleta. Se convierte en su ayudante silenciosa: mira con vehemencia infantil a esos dueños de ferretería a los que su padre intenta venderles serruchos, tornillos y manillas del catálogo de los productos Kramp. Y así entra en un mundo de hombres que arman una cofradía movediza de pueblo en pueblo, de cafeterías en bares. "Las cafeterías eran un sol particular y si alguien hubiera mirado debajo de la mesa, habría visto muchos zapatos exageradamente lustrados y maletines, y unos zapatos blancos que colgaban de la silla, los míos. Me gustaba aspirar el humo de sus cigarros. Ver a los vendedores pedir un café tras otro. Escuchar sus mentiras, una y otra vez", se lee en el libro.

"El ambiente de la novela no es ficción, las historias son reales. Pero la relación entre M y D no es verdad, yo tengo otra relación con mi papá", cuenta Ferrada. Y añade sobre el tono del relato: "Tiene un narrador niño y yo tengo un poco de ventaja en ese sentido: sé escribir en muy simple. Creo que desde el principio escribí la novela como para grandes, porque es un poco políticamente incorrecta para niños. Y era bien triste; es una novela que tiene varias capas. No podía sostenerse ese estilo de vida que llevaban el padre y la hija. Hay un momento en que la niña se da cuenta de que las cosas no son tan bonitas".

Antes que cualquier cosa, Ferrada escribía poesía y estuvo en los talleres de la Fundación Pablo Neruda. Pero cuando su hermano menor llegó a los tres años y ella a los 19, empezó a intentar otra cosa: escribirle cuentos a él. "Me di cuenta de que era un registro en el que me sentía muy cómoda. También tuve la ventaja de que no había leído mucha literatura infantil y como le estaba haciendo los cuentos a mi hermano tampoco estaba preocupada de lo que una editorial podía decir. Yo conocí literatura infantil después de que tenía ya dos libros. Fue de patuda un poco, pero eso fue bueno porque uno encuentra su voz sin mucho prejuicio", cuenta.

La historia de Ferrada siguió con un año estudiando Derecho en Valparaíso, luego se graduó de periodista en Santiago y después se fue a Barcelona a estudiar literatura japonesa. Fue allá donde echó a andar de verdad una ruta como escritora infantil que la ha llevado a publicar en España, Colombia, Italia, Japón, México y Argentina. Es una carrera muy celebrada: por ejemplo, en la próxima Feria Internacional del Libro de Bologna, en abril, la más importante del rubro infantil, Ferrada recibirá una mención especial en los Ragazzi Award por Un jardín (Ed. A Buen Paso, 2016), libro suyo con ilustraciones de Isidro Ferrer. Se trata prácticamente de un texto poético, género que la autora ha trabajado más de una vez. Aunque acaso su título más reconocido es Niños (Ediciones Grafito), un libro ilustrado por Jorge Quien sobre los niños desaparecidos durante la dictadura. Es un volumen pionero en tocar el tema y al final tiene un componente dramático: el listado de los nombres de los pequeños, de entre un mes y 13 años, detenidos y ejecutados.

"Creo que todos mis libros, los de niños y ahora los para adultos, son parte de una misma construcción. Temáticamente", dice Ferrada. "Por ejemplo, Niños tiene que ver con cómo la gran vida termina comiéndose a la pequeña. En este caso también. Al papá le pasa la vida por encima, por los tiempos que corren. Otro de mis libros, El idioma secreto, es el relato de una abuela campesina de las que casi no quedan. Me llama la atención cómo los mundos se van acabando. Pero sin dramatismo", añade la escritora.

Eso último es importante: aunque en Kramp el drama está a la vuelta de cada esquina -la madre es depresiva, el papá trabaja en un rubro destinado al fracaso, el fotógrafo busca a un fantasma de la dictadura-, la voz infantil de la narradora hace que la novela esté llena de sorpresas, porque se trata de una niña que está descubriendo el mundo lleno de productos flamantes. Aunque, claro, terminará. Años más tarde, cuando el negocio ya no tiene nada de boyante, M volverá con D en un viaje de ventas. Sin auto, se mueven en bus o en tren. "Las personas en el andén esperaban, se despedían o avanzaban en busca de su carro. D y yo, en cambio, nos quedábamos quietos y comenzábamos a perder, primero los colores, luego los contornos. Nos habíamos vuelto argollas de humo. Y nos desintegrábamos al cruzar el cielo de la ciudad", se lee en la novela.

"Intenté que los personajes no se tomaran con dramatismo ese término. No hay nada que podamos hacer frente a un mundo que cambia, eso finalmente va a tocar nuestras relaciones, nuestra forma de vida, tal vez la va a destruir, pero es que no hay nada que podamos hacer", dice Ferrada. "Yo traté de hacer una historia que tuviera puros personajes secundarios. Tocados por muchas historias. Por una historia mayor, que es el universo que se está expandiendo y se está separando, y eso dicta todo lo demás. No puedes hacer nada porque esto se está moviendo desde el big bang . Después vienen las historias políticas, que, quieras o no, van a marcar los cursos de estas historias pequeñas. Y después viene la historia de ellos. Ni la mamá ni él son héroes de nada: los lleva la vida", asegura la escritora.

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Editorial Ariel, 27/02/2017

La historia privada de los existencialistas

Llega a Chile En el café de los existencialistas, un libro de la británica Sarah Bakewell que narra el estallido del pensamiento francés que tras la Segunda Guerra Mundial se convirtió en una moda. Siguiendo las vidas de Sartre y Beauvoir, la pareja emblema del movimiento, entrega un relato que supera el ámbito filosófico.

Nadie logró calcular la cantidad de gente que llegaría esa tarde al Club Maintenant en París. Fueron multitudes. No todos pagaron su entrada.

Adentro, las sillas no dieron abasto y tampoco el aire: se reportaron desmayos por el calor.

Era el 28 de octubre de 1945, aún ardían las últimas llamas de la Segunda Guerra Mundial, y nacía una estrella: en el escenario un hombre de poco más de un metro cincuenta de estatura, y usualmcnte considerado feo, seducía a las masas. Era un filósofo. Era Jean-Paul Sartre. Tenía 49 años, y en esos días en que Europa habla rozado la autodestrucción, era el portavoz de una nueva forma de ver la vida en que libertad y responsabilidad se entrelazaban: el existencialismo.

"No hay camino marcado que conduzca al hombre a su salvación; este debe inventar constantemente su propio camino. Pero para inventarlo es libre, responsable, no tiene excusas y en él reside toda esperanza", dijo poco después de su charla en el Club Maintenant en una entrevista. A esas alturas, Sartre ya había publicado sus dos grandes obras, la novela La náusea (1938) y el tratado filosófico El ser y la nada (1943). Venía de ser un activo agente de la Resistencia contra la ocupación nazi de París y empezaba a convertirse en una suerte de gurú del mundo de posguerra. No solo en círculos académicos y políticos, también en el underground parisino, donde reinaba el jazz y la voz de luliette Greco. Según la revista Time, "las mujeres se desmayaban ante él".

No estaba solo. Con él estaba su eterna compañera, Simone de Beauvoir, quien publicaría en 1948 el revolucionario ensayo feminista El segundo sexo, y filósofos y escritores como Raymond Aron, Maurice MerleauPonty y Albert Camus, entre varios otros. Eran intelectuales de acción que a través del existencialismo sacaron a la filosofía de las aulas y la llevaron a la calle.

Fueron decisivos en el destino del pensamiento en el siglo XX y su historia es la que cuenta Sara Bakewell en el libro En el café de los existencialistas (Ariel). Es un largo relato que se inicia con una chispa en un bar parisino.

"Quiero explorar la historia del existencialismo y la fenomenología de una manera que combine lo filosófico y lo biográfico", escribe Bakewell, confesando que siendo una joven de 16 años en Reading, Inglaterra quedó fascinada al leer La náusea y se sumergió en la filosofía como una forma de vida.

Las cosas mismas

Bebían cócteles de albaricoque en el Bec-de-Gaz, en la calle Montparnasse. Según Bakewell era un momento de 1932 o 1933.

Beauvoir y Sartre, que ya habían decidido ser compañeros, escuchaban atentos a un viejo amigo Raymond Aron, que estudiaba en Berlín. Tenía algo nuevo que contarles: si la filosofía tradicional estaba atascada en las teorías abstractas, en Alemania venía desarrollándose un pensamiento nuevo al alero de Edmund Husserl, que en vez de enredarse en si las cosas eran reales o no iba a las cosas mismas: la fenomenología. Entonces Aron remató: "Ya ves, mu» pelit ciimarnde, si eres fenomenólogo, puedes hablar de este cóctel y hacer filosofía con él".

Algunos años antes Sartre y Beauvoir habían oído de la fenomenología al leer la conferencia ¿Qué es la metafísica? (1931), de Heidegger. Pero la abandonaron al no entender casi nada. Sin embargo, el entusiasmo de Aron tuvo efectos en la pareja: según Beauvoir, Sartre corrió a la librería más cercana y pidió todo lo que tuvieran sobre fenomenología. El mismo Sartre contó 40 años después que aquella conversación en Bec-de-Gaz fue importante: "Me dejó anonadado".

La dirección que toma En el café de los existencialistas es ir a los antecedentes. Repasa con brevedad a autores como Kierkegaard y Nietzsche, luego se sumerge en el pensamiento de Husserl y a continuación avanza hasta su gran discípulo: Martin Heidegger quien desde la fenomenología asaltó al mundo al preguntar por el ser. Heidegger preguntó por qué hay algo en vez de nada y su celebre tratado Ser y tiempo (1927) operó con un big hang para la filosofía . Para Sartre también fue decisivo.

Política e historia

"La historia del existencialismo es política histórica: es la historia de todo un siglo europeo", asegura Bakewell, y es así que va entrelazando los oleajes del pensamiento con los hechos que remecen a Europa: mientras Heidegger pasa a integrar oficialmente las filas del nazismo, los franceses Raymond Aron, Maurice MerleauPonty y el mismo Sartre fueron al frente de batalla en 1939. Todos fueron finalmente capturados por los alemanes. Sartre logró lo imposible: apresado en la frontera con Luxemburgo, donde se hundió en Ser y tiempo, consiguió escapar: pidió un pase para ver a un doctor por sus ojos y funcionó, salió tranquilamente por la puerta y regresó a París.

Volvió a un París ocupado por los alemanes. Según Bakewell, llegó decidido a la acción: "Se mostró categórico en el sentido de que había vuelto para hacer algo".

Juntó a amigos y armó un grupo dentro de la Resistencia que llamó Socialisme et Liberté, pero no duró mucho. Con Beauvoir, en todo caso, seguían activos: se veían todos los días y escribían codo a codo. Muchas veces en un cafó, como en el famoso Flore, donde no solo la calefacción era mejor que en sus departamentos, sino que también podían verse con artistas y escritores como Pablo Picasso, Raymond Queneau, Michel Leiris o Jean Cenet.

Una tarde de 1943 se apareció Albert Camus. Se hicieron amigos de inmediato. Camus, un argelino que pasó casi toda su vida en Francia, había publicado El extranjero (1942), una novela tradicionalmente asociada al existencialismo. Aunque el concepto fue definitivamente explorado por Sartre en El ser y la nada, un largo volumen en que la reflexión filosófica se alterna con relatos que refieren a la vida en París durante la Resistencia.

Según Bakewell, en el libro el autor postula: "No soy nada, luego soy libre". Y añade: "No resulta sorprendente que esta libertad radical ponga nerviosa a la gente. Ya es difícil pensar en uno mismo como en un ser libre, pero Sartre va más allá y nos dice que no soy literalmente nada más allá de loque yo decida ser".

Sartre se transformó en el portavoz de una inquietud general.

Porque incluía, ante todo, la libertad. "Es un pensamiento muy tonificante, y resultaba muy atractivo en 1945, cuando las instituciones sociales y políticas establecidas se habían visto minadas por la guerra. En Francia, y en cualquier otro lugar, muchos tenían motivos para olvidar el pasado reciente y sus compromisos y horrores morales, para concentrarse en nuevos principios" explica Bakewell. "El público de Sartre oyó su mensaje en un momento en que gran parte de Europa yacía en ruinas", añade.

En el París de posguerra el existencialismo se transformó en una moda. Un estilo de vida que encontraba su hogar en las cavas de Saint-Germain-des-Prés, se vestía con jersey negros de cuellos altos o camisas leñadoras americanas, se bailaba al ritmo de la trompeta de Boris Vían, y tenía como reyes indiscutidos a Beauvoir y Sartre. El ruido conseguiría atravesar las fronteras y, aunque simplificado o marcado por la tragedia, golpearía las puertas de Nueva York y de todo el mundo. Antes que los beat perdidos en las rutas americanas, los existencialistas señalaban la ruta de la liberación. Aunque, claro, con responsabilidad: Sartre y Beauvoir junto a Merleau-Ponty, fundaron el diario Les Temps Modemes y empezaron a escribir frenéticamente ante la contingencia. O, lo que es lo mismo, sobre política.

En esa ruta, Bakewell registra el quiebre del grupo: mientras Sartre y Beauvoir se volvieron cada vez más intransigentes en su postura política, el comunismo, quebraron relaciones con Camus, Merleau-Ponty c incluso con Raymond Aron, a quien conocían desde el colegio. No quedaron solos. Nuevas cortes de jóvenes los rodearon. En adelante, En el café de los existencialistas va relatando el desenlace de las vidas de los grandes protagonistas del libro, incluido Heidegger, pero sobre de Sartre y Beauvoir. E insinúa que sus preguntas son nuevamente válidas: "Los existencialistas se preguntaban cómo se puede vivir significativamente en ausencia de Dios. Todos escribían sobre la ansiedad y la experiencia de vértigo por tener que elegir.., una sensación que se ha vuelto aún más intensa en el mundo en el siglo XXI", dice Bakewell.

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Editorial Planeta, 21/02/2017

"Masones & Libertadores" está de vuelta con tomo que revive luchas entre independentistas americanos

La segunda entrega de la historia escrita por el abogado y académico Waldo L. Parra, El secreto de la Logia, también ahonda en el rol de Napoleón en el proceso emancipador.

"En este volumen nos adentramos en las batallas, en las intrigas y en las luchas que debieron enfrentar los patriotas para llevar a cabo su propósito de independizar estas tierras del imperio español, en donde claramente se enfrentan dos posturas: aquellos que quieren crear repúblicas independientes y los que buscan supeditar su accionar a alguna de las potencias de la época, como Francia e Inglaterra".

De esta manera resume el escritor, abogado y académico Waldo L. Parra la trama de El secreto de la Logia (Planeta, $ 14.900), la segunda entrega de Masones & Libertadores, una trilogía enfocada en el proceso de emancipación sudamericano.

"Veremos como José Miguel Carrera, Carlos María de Alvear, José de San Martín y Simón Bolívar vuelven, con diferencia de meses, entre fines de 1810 y principios de 1812, cada uno a sus respetivos lugares de origen en Sudamérica, para dar inicio efectivo al proceso independentista", agrega Parra.

"Hasta ahora, lo que había ocurrido era que se habían conformado juntas gubernativas para defender los intereses del rey cautivo, Fernando VII, capturado por Napoleón, según lo establecían las propias Siete Partidas, el principal cuerpo normativo de la Corona Española".

-¿Es imprescindible haber leído el libro anterior, El amanecer de la República?
-No, no es imprescindible, tal como sucede en Star Wars o las películas de la saga de Harry Potter. Cada libro puede leerse por separado, pero es deseable haber ojeado el primer volumen para entender el contexto general de lo que sucede en la trama de la novela.

-En este contexto, ¿cómo y cuándo surgió realmente la enemistad entre O'Higgins y Carrera?

-A mi entender, en un principio no existía enemistad entre ambos próceres, al punto que Carrera, luego de la sorpresa de El Roble, reconoce a O´Higgins como el primer soldado de la república. Son los hechos que se van sucediendo, como el desastre de Rancagua, y los intereses egoístas de los enemigos de ambos, quienes los distancian. Quizá el momento culmine se produce con la muerte del coronel Juan Mackenna, su preceptor, cuando cae víctima del duelo que sostuvo con Luis Carrera, a fines de 1814 en Buenos Aires. A partir de ese instante, O´Higgins sólo deseará la muerte de los hermanos Carrera.

-Se ha hablado mucho acerca de la influencia de la Logia Lautarina en todo el proceso independentista. ¿Dónde termina el mito y comienza la realidad?

-La Logia Lautarina era una organización secreta, y por lo mismo, no existen actas o documentos que puedan dar fiabilidad de su actuación. Lo que se conoce de ella ha sido recogido débilmente por los historiadores. Se le atribuyen muchos orígenes, tales como las logias fundadas por Alvear, denominadas Sociedades de los Caballeros Racionales, o la Gran Reunión Americana, de Francisco de Miranda. Con todo, si bien se reconoce haber existido, su propósito queda difuminado. Mi teoría es que San Martín la recreó a partir de los esfuerzos de Alvear, tomando los ritos y la simbología masónica, para llevar a cabo su propio y personal cometido, que no era otro que independizar estos territorios, pero para beneficio del imperio británico.

Si bien podemos otorgarle el mérito a la Logia Lautaro de haber centralizado el poder en beneficio del proceso emancipador hispanoamericano, son tantas y tan graves las acusaciones de muertes y arbitrariedades que recaen sobre ella, que no cabe sino reafirmar la condena que sobre las actuaciones de sus miembros ejecuta la historia.

-La invasión napoleónica a España fue el episodio que puso en movimiento todo este largo proceso independentista en América. ¿Pero cuáles eran los planes de Napoleón para las colonias españolas?

-Napoleón tenía una intención muy clara: de alguna forma, fuese como fuese, debía convertirse en el decidor de los destinos de Europa. Su designio estaba escrito de esa manera y los hechos le habían dado la razón hasta ahora. Sin embargo, Inglaterra estuvo siempre en el camino del Corso para oponérsele e impedir la hegemonía francesa.

Respecto de los territorios españoles en América, Napoleón se sentía predestinado a otorgar a los reinos hispanos de ultramar el mismo apoyo que Luis XVI había entregado a las colonias inglesas. Por lo mismo, en una proclama de 25 de mayo de 1808, señalaba que: "Os haré gozar de los beneficios de una reforma sin que experimentéis quebrantos, desordenes y convulsiones (....) asegurándoles al mismo tiempo una Constitución que concilie la santa y saludable autoridad del Soberano con las libertades y privilegios del pueblo".

Lamentablemente, la represión de Murat, aquel 2 de mayo de 1808, había sido feroz y sin contemplaciones, lo que dio inicio a la guerra de la independencia española que culminaría 5 años después con la retirada definitiva de las tropas francesas de España, luego del triunfo aliado liderado por el general inglés Arthur Wellesley, futuro duque de Wellington, en la batalla de Vitoria de 21 de junio de 1813.

-¿Y qué acontecimientos abordará en el tercer volumen?

-En la tercera entrega que se llamará Masones & Libertadores. El legado de los Héroes, relatamos el viaje de José Miguel Carrera a Estados Unidos, y sobre la base de la ficción literaria, intentamos crear una verdadera épica hispanoamericana, al preguntarnos qué hubiese sucedido si Bolívar hubiese sido tomado prisionero por sus enemigos. Sin Bolívar, seguramente, Hispanoamérica hubiera tenido otro destino. Entonces utilizamos la figura de Carrera para crear una epopeya en donde el prócer chileno debe llevar a cabo una misión prácticamente imposible: penetrar una fortaleza inexpugnable, y rescatar a un reo de causa injusta, cuyo destino cambiará a la América Hispana y al mundo entero. Se tratará de una gran aventura cuya lucha más encarnizada la debe dar en la batalla de las ideas.

Con esta tercera entrega, pretendemos cerrar esta primera trilogía, pero vienen más. Están en carpeta, al menos dos trilogías más, ya que aún quedan muchas historias que contar: la vuelta de Carrera a Sudamérica, el cruce del Ejército Libertador de los Andes, la irrupción de Lord Cochrane y su enfrentamiento con San Martín, las convulsionadas luchas federalistas de Carrera en la pampa argentina, y quizá lo más entretenido de todo: los intentos por ir a rescatar a Napoleón de la isla Santa Elena. ¡Imperdible!

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Editorial Planeta, 14/02/2017

"Historias Freak" de Joaquín Barañao

Joaquín Barañao nos visitará para un conversatorio, firma de libros y fotografías organizado para este miércoles 15 de febrero, a las 14 horas Tras una carnada de nuevos escritores chilenos que buscan realzar o destacar acontecimientos que están en el inconsciente de todos los lectores aparece uno con fuerza y alejado de las estructuras acostumbradas. Ingeniero civil hidráulico, asesor parlamentario y también en estamentos gubernamentales, en los últimos 13 años de su vida se ha dedicado a recopilar y verificar más de 3.000 datos freak que se han plasmado en sus, ya, 4 libros y una página exclusivamente dedicada a compartir datos curiosos y sorprendes (datosfreak.org); difíciles de creer pero cierto... Señoras y señores, con ustedes, el escritor "freak" Joaquín Barañao.

Datos "Universal Freak I y II", el primer volumen del libro relata los acontecimientos más inesperados desde la creación con el big bang, pasando por la prehistoria, la edad media y culminando con el fin de la revolución francesa. Para su segunda creación Barañao nos sorprende con las historias desconocidas partiendo con Napoleón y aterrizando hasta nuestros días como por ejemplo, por qué Pinochet ordenó al alcalde de Cochrane forestar la plaza sólo con pinos.

Es indudable que entre los mayores placeres del humano se encuentra la música y el fútbol, son millones los fanáticos que gozan con cada una de estas disciplinas, pero, cuántos sabían que un argentino secuestrado en Nigeria pudo por fin explicar a sus captores que no era estadounidense cuando se le ocurrió gritar "¡Messi! ¡Messi!", o que los ingresos de Cristiano Ronaldo superan a los de toda la primera división de Ecuador. Estaba al tanto que los Ramones tomaron su nombre del seudónimo que Paul McCartney empleaba para darse de alta en los hoteles con la esperanza de guardar el anonimato?

Los cuatro volúmenes de las "Historias Freak" de Joaquín Barañao más todos sus relatos, que hasta el momento son inéditos, podrás escucharlos en vivo y en directo en Librería Qué Leo de Punta Arenas, donde nos visitará su autor para un conversatorio, firma de libros y fotografías organizado para este miércoles 15 de febrero, a las 14 horas, para una sobremesa distinta.

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Editorial Planeta, 09/02/2017

Lily Del Pilar da detalles de su segundo libro de "La universidad es un desastre"

Lily Del Pilar es una estudiante de ingeniería civil, quien a través de su amor por la lectura comenzó su propio libro a través de la plataforma Wattpad y hoy día va por la segunda entrega La universidad es un desastre.

 En conversación con Expreso Bío Bío, la ahora escritora indicó que Wattpad es "como la versión de Youtube pero de lectores y autores, entonces uno sube su historia como autopublicada por así decirlo y uno le tiene que crear una portada, sinopsis y vas subiendo la entrega por capítulos".

Según dijo cuando comenzó no era una plataforma tan conocida como lo es ahora, "entonces estaba recién partiendo y no tenía toda esa modalidad de ir comentando cada oración, entonces uno podía comentar el capítulo en general", sostuvo.

Además, comentó que desde antes escribía y todo comenzó por su fanatismo con Harry Potter, donde escribía sobre la saga en el sitio Potterfics y de ahí se desplazó a Wattpad "y la modalidad era casi la misma, entonces siempre he estado acostumbrada a recibir la crítica inmediata".

La universidad es un desastre, es la continuación de su primer libro, Mi vida es un desastre. La historia trata de Leah, quien tras un año y medio de haberse ido del país regresa para ingresar a la universidad con su mejor amigo.

Sin embargo, cuando llega a la universidad se encuentra con su exnovio y se enamorada de su mejor amigo y él no le corresponde.

“Leah va creciendo junto con el lector, ella parte en el colegio, después va la universidad y ahí, es como un recorrido de ella por sus años, porque esto va a ser una saga en total de cuatro libros".

Finalmente señaló que el Internet ha facilitado mucho que uno pueda abrirse a nuevos tipos de literatura y a leer más, "por ejemplo Wattpad es una plataforma que habla por si sola, por ejemplo mi historia tiene tres millones de lecturas y ni siquiera es la más leída".

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Editorial Planeta, 30/01/2017

El vacío inmenso que dejó Pedro Lemebel (y que no se llena con nada)

Un libro sobre su amistad con Gladys Marín, una obsesiva rigurosidad, una obra visual que desborda disidencia y política y un vacío insondable para el público y para quienes lo quisieron tanto. A dos años de la muerte del escritor, Radio Universidad de Chile conversó con uno de sus más íntimos amigos y con su editora.

Cuando Pedro Lemebel murió de cáncer, el 23 de enero de 2015, se armó una fiesta. Pese a los intentos gubernamentales de llevar su cuerpo a la Estación Mapocho, pese a los intentos de hacer de su cuerpo muerto un ícono de las postrimerías de la transición.

Su familia instaló el velorio en la Iglesia Recoleta Franciscana, en el sector de Mapocho, donde Pedro iba a conversar, donde hacía las misas para conmemorar la muerte de su madre Violeta.

Ese día, esa noche y los días siguientes, la iglesia se llenó de gente cantando y bailando. Regalando flores y besos a quien, como dijo alguna vez Roberto Bolaño, no necesitaba escribir poesía para ser el mejor poeta de toda una generación. Y es que, aunque nunca escribió formalmente poesía, Lemebel escribió una novela y una prolífica colección que contempla cientos de crónicas.

Situado en los márgenes de la cultura oficial, y también al centro, el autor de Tengo miedo torero destacó por su profundo compromiso con los derechos humanos en dictadura y con la denuncia de las prácticas de la reforma en la postdictadura.

A dos años de su muerte, son varios los proyectos que se han realizado y que se realizarán en torno a su obra.

Mi amiga Gladys

Mi amiga Gladys fue lanzado en diciembre por Planeta. La obra póstuma incluye una serie de crónicas dedicadas a la líder comunista y amiga del escritor. La mayoría de ellas cuenta historias o situaciones que vivieron juntos, desde que se conocieron en Cancionero, el programa que Pedro conducía en Radio Tierra, hasta las campañas presidenciales y la muerte de Gladys en 2005.

"Cuando hicimos el Háblame de amores, había un capítulo en el que Pedro hablaba de muchas mujeres que habían sido importantes en su vida o alguna mujer con la que se cruzó en algún momento y que le dejó alguna huella. Ahí empezó a recopilar estos textos y se encontró con muchos sobre Gladys Marín, de distintas características. Nos dimos cuenta que este material por sí mismo daba para un libro", explica Josefina Alemparte, directora editorial de Planeta.

Antes de su muerte, el mismo Lemebel recopiló los textos, hizo la selección y envió las fotografías que quería que estuvieran. Fue básicamente un libro que lo había creado o ideado el mismo autor.

"Fui bien sobre seguro porque el libro estaba armado, era cosa de ordenarlo y corregirlo, armamos un pequeño equipo de trabajo con Sergio Parra, con quien revisamos los textos, vimos las versiones originales, etc. Fue fácil porque Pedro había dejado las directrices indicadas", agrega.

Otro de los proyectos que quedaron pendientes es la novela aparentemente inconclusa sobre la vida de Patricio Egaña, titulada El éxtasis de delinquir. "Es una novela que Pedro estuvo escribiendo durante mucho tiempo y que la comentamos un montón de veces, pero él nunca me alcanzó a pasar el manuscrito final", comenta Alemparte.

Después de la muerte de Lemebel, su hermano y único heredero adquirió los derechos de toda su obra. Lo que también implico que su familia se hiciera cargo de su patrimonio, que ha supuesto un enorme trabajo de sistematización. Si bien todos quienes conocieron al escritor concuerdan en que era sumamente ordenado, que mantenía sus papeles al día, sus carpetas organizadas, ha sido necesario revisar detenidamente sus documentos y evaluar el estado de avance de los trabajos que dejó inconclusos.

"Hay que ver bien lo que hay y me imagino que de ahí podrán surgir otros libros, pero yo todavía no he tenido acceso a ese material", apuntó Josefina Alemparte, descartando las versiones que han afirmado que el libro saldría este año por Planeta.

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Seix Barral, 23/01/2017

Laurent Binet: "El lenguaje es el arma más poderosa"

A cuatro años de su aclamada novela HHhH, el escritor francés lanza ahora La séptima función del lenguaje , un hilarante thriller literario en torno al supuesto asesinato del crítico Roland Barthes. El caso lleva a Binet a explorar las vidas públicas y privadas de la intelectualidad francesa de los 80, como Michel Foucault, Julia Kristeva, Philippe Sollers, Louis Althusser y Jacques Derrida.

La tarde del lunes 25 de febrero de 1980, Roland Barthes caminaba por París de regreso a su casa. El crítico francés, uno de los mayores lingüistas del siglo pasado, venía de un almuerzo con François Mitterrand, que por entonces aspiraba seriamente a convertirse en Presidente de Francia. Mientras cruzaba la Rue de Écoles, justo frente al Collège de France, donde él llevaba la cátedra de semiología literaria, una camioneta de una lavandería lo atropelló. Barthes ingresó al hospital y de ahí no salió sino hasta un mes después. Muerto. Falleció el 25 de marzo de 1980. Tenía 65 años. La historia oficial habla de un accidente y no hay nada que haga dudar de ella. Pero al escritor Laurent Binet (París, 1972) le conviene dudar.

O, mejor, a Binet le conviene pensar en otra posibilidad: la ficción. Eso hizo y se puso a escribir una novela en que Barthes en realidad no tuvo un accidente, sino que detrás del atropello hubo una mano negra. Hubo un asesinato. El libro se llama La séptima función del lenguaje y es, si existe la categoría, un thriller literario: el inspector Bayard recluta a un joven profesor de lingüística, Simon Herzog, e inicia una investigación que lo sumerge en la fauna de la intelectualidad francesa de los 80, por la que circulan como sospechosos filósofos y escritores, como Michel Foucault, Julia Kristeva, Philippe Sollers, Louis Althusser, Giles Deleuze, Jacques Derrida e incluso el italiano Umberto Eco. El asesinato pudo ser el resultado de una guerra de egos o, quizás, Barthes sabía algo que no debía saber: la verdadera séptima función del lenguaje, descubierta con sorpresa y temor por el lingüista ruso Roman Jakobson.

Tan vibrante como la mejor novela de Dan Brown, La séptima función del lenguaje es un retrato de una era mítica de la intelectualidad francesa, en que los filósofos no solo llevaban hasta el extremo el pensamiento -en el desbande de lo posmoderno-, sino que también vivían radicalmente cada uno de sus postulados: mientras Foucault se paseaba por los saunas gay buscando prostitutos, un joven Bernard Henri-Levi aprendía de Sollers, el cerebro de la revista Tel Quel, a cómo ser un publicista de sí mismo. Es la desacralización de una era dorada y, a la vez, un homenaje a la semiótica y a Barthes. También es un policial. "Pero espero que no sea solo una novela de detectives, aunque lo es. También es una ucronía, una novela satírica y espero que sea muchas otras cosas", dice el escritor.

Binet atiende el teléfono en su casa en París. Acepta hablar en inglés. Es, por lo demás, un escritor ya internacional: su libro anterior HHhH (2011) ganó el Premio Goncourt a la primera novela, fue llevada al cine y disputó en Estados Unidos el premio del Círculo de Críticos. Ahí, Binet contaba el atentado que sufrió el jerarca nazi Reinhard Heydrich en Praga, en 1942, pero no era la típica novela histórica sobre la Segunda Guerra Mundial: mientras narraba los hechos, Binet introducía en la trama el proceso de su escritura, reflexionando hasta dónde podía apegarse a la realidad o dejarse llevar por la ficción. Cuatro años después, aceptó el llamado de la ficción.

"Hay dos tipos de escritores. Aquellos que quieren escribir el mismo libro durante toda su vida y aquellos que deciden cambiar. Yo soy de estos últimos: no quiero seguir escribiendo sobre la Segunda Guerra Mundial durante el resto de mi vida", dice Binet. "Es cierto que mis dos novelas comparten la problemática de cómo resolver la tensión entre realidad y ficción, pero las enfrento desde ángulos opuestos. En HHhH me resistí a la ficción; escribí el libro desde el lado del narrador histórico que pretende atenerse a los hechos. Mientras que en La séptima función del lenguaje mi idea era jugar con la historia, retorcer los hechos", explica.

Además de imaginar que Barthes podría haber sido asesinado, Binet introduce en la novela un grupo secreto de larguísima data, que reúne a intelectuales y adeptos a la palabra, el Logos Club, en donde se dan discusiones al estilo de los sofistas griegos en que los participantes si pierden, también pierden un dedo. La idea, dice el escritor, viene de los debates de Sócrates o Pitágoras, pero también del libro y la película El club de la pelea, de Chuck Palahniuk. Y en esa línea se trata de discusiones salvajes, un poco como aparece retratado en la novela el escritor y hoy director literario de editorial Gallimard, Philippe Sollers: un ególatra verborreico que actúa como un payaso. En la vida real, Sollers se comportó a la altura: desplegó una intensa campaña para denostar La séptima función del lenguaje. "Quería burlarme un poco de Sollers y no me sorprendió que no le gustara el libro, pero sí que aún tenga tantos amigos dispuestos a atacarme", dice Binet.

- "La vida no es una novela. O al menos eso es lo que a ustedes les gustaría creer", se lee al inicio del libro, y ese es un problema que vive durante el libro uno de los protagonistas. ¿Ha tenido usted problemas con esa distinción?

- Mi libro tiene que ver con cierta paranoia clásica: qué es real y qué es simplemente un sueño. Es una antigua pregunta que ya estaba en Shakespeare o, como lo planteó Calderón de la Barca, La vida es sueño . Pero también se trata de una interrogante actual: pienso en la película Matrix. Es una problemática que me interesa: cómo conectar aquello que es real con lo que es ficción. Pues creo que la ficción nos ayuda a construir la realidad. Sin Cervantes o Shakespeare, nuestras ideas sobre la vida serían muy diferentes.

- ¿De dónde viene su interés por el universo de la lingüística y, en particular, por este grupo de intelectuales?

- Antes que nada, viene de mi trabajo como profesor, aunque realmente todo nace de mi interés por Roland Barthes. Barthes fue quien me enseñó cómo explicar los textos, cómo deconstruirlos y cómo llegar a decir y escribir algo interesante sobre un texto. Creo que incluso Barthes fue importante para mi cerebro: me hizo una persona más inteligente. Y luego, tuve una pareja que hizo un PhD en la Universidad de Cornell, en Estados Unidos, y estaba muy interesada en lo que llaman French Theory. Ahí descubrí a todos esos filósofos e intelectuales con los que, en realidad, no estaba familiarizado: Derrida, Deleuze, Foucault. Con ella fui varias veces a Cornell y pude conocerlos. Después, un paso llevó al otro, hasta que apareció la idea para esta novela.

- O sea que tuvo que salir de Francia e ir a Estados Unidos para conocer a este grupo de intelectuales franceses.

- Sí, y es muy significativo. En Francia sabemos los nombres de todos estos autores, pero no los estudiamos. Yo no tuve que leer a Foucault en la universidad. Y en Estados Unidos, cualquier estudiante de pregrado de literatura tiene que leer a Foucault o a Derrida. Aunque Barthes es un caso especial: el sí es muy estudiado.

- Pensando en cómo el grupo de filósofos y lingüistas de su novela se obsesionan con las posibilidades de la séptima función del lenguaje, ¿cree que en algún momento la lingüística exageró la importancia que le dio al lenguaje?

- No. De hecho, creo que el centro de la novela es que el lenguaje es el arma más poderosa. Si eres el maestro del lenguaje eres el maestro del mundo. Creo que aquellos lingüistas y teóricos de la semiótica mostraron cómo el lenguaje está imbricado en todo, incluso ahí donde nos parece que no hay intención de comunicar. Lo que nos enseñó la semiótica es que todo está hablando: tu ropa, tu auto, la publicidad, etc., y dicen mucho más de lo que creemos a primera vista. Las herramientas que nos entregaron aún son muy útiles para entender el mundo y, por supuesto, todo lo que está pasando en internet.

- En la novela, todo ese grupo de intelectuales no solo son retratados como investigadores relevantes, sino también como grandes hedonistas, muy envidiosos y que libran una batalla de egos con sus pares.

- Es cierto. El mundo de la academia es un gran campo de batalla de egos. No es nada nuevo. Sobre el lado hedonista de sus vidas, depende de cada caso: conocemos muy bien la vida de Barthes porque lo dejó escrito en diarios, mientras que Foucault era completamente público en ese aspecto de su vida, nunca lo escondió. De la vida privada de Deleuze o Derrida no se sabe tanto, así es que no la exploré. Mi interés no era revelar secretos, sino dar cuenta de hechos conocidos. Usé ese material porque desde el momento en que decidí construir mi libro como una novela de detectives me vi obligado a investigar el estilo de vida de los implicados en el crimen y de la gente que lo rodea. Y en cierto punto tuve que entrar en el universo de la prostitución juvenil de París de esos años: Foucault y Barthes acudían a ese universo.

- Quizás también por el estilo de vida que llevó ese grupo de intelectuales franceses en los 80 fueron tan reconocidos pública y políticamente. ¿Se acabó esa era?

- No, no lo creo. Ya no estamos en la era post mayo del 68, estamos en un mundo diferente. Pero todavía hay un importante grupo de intelectuales públicos, aunque ya no son las estrellas que fueron Barthes o Foucault. Las estrellas hoy son otras figuras. Foucault haría distinción entre los intelectuales específicamente y los intelectuales mediáticos, lo que es un poco tramposo porque él operaba como ambos. Aunque es posible que en esos tiempos los intelectuales fueran más serios y más especializados. Foucault pasó mucho tiempo hablando básicamente de la prisión y luego, sobre sexualidad. Ahora hablan de todo. Como Michel Onfray o Alain Filkenkraut, que tienen opiniones sobre todo. De alguna forma, Bernard-Henri Levi es uno de los grandes impulsores del típico intelectual mediático. Uno podría calificarlo de avant garde : ya estaba ahí 30 años atrás, como Sollers. Deleuze decía que un filósofo o un pensador es alguien que crea conceptos, tiene ideas, pero estos tipos son muy ruidosos y en realidad no tienen ideas. Los grandes intelectuales hoy tienen un perfil más bajo, como el economista Thomas Piketty.

- ¿Ha estado a la altura la clase intelectual francesa en la discusión del extremismo islámico y el terrorismo? No creo. La derecha está utilizando el problema del Islam como una forma para hacer aceptable el racismo y a la izquierda, demasiado asustada de parecer racista, le cuesta mucho criticar a las religiones considerando que toda religión es una fuerza contra el progresismo. Creo que quien mejor encaraba el problema era la revista Charlie Hebdo, que se reía de todas la religiones y no hacían excepciones con el Islam. Funcionaban en una tradición volteriana. Por supuesto, al final todo salió mal y se convirtió en una tragedia. Entonces, nadie está lidiando muy bien con el terrorismo en Francia, pero, al mismo tiempo, es tan sorprendentemente terrible y confuso. No es para nada fácil.

"Barthes fue quien me enseñó cómo explicar los textos. Creo que incluso fue importante para mi cerebro: me hizo una persona más inteligente".

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Editorial Planeta, 16/01/2017

Waldo Parra, escritor: Chile siempre ha sido una conspiración

Doctor en Derecho, Parra dio un giro de timón que lo llevó a convertirse en escritor conspirativo vendiendo más de ocho mil ejemplares de su primer libro: Masones y Libertadores. Con la segunda entrega continúa la historia de los próceres que fundaron la República y su aventura por la independencia. Son dos años de investigación que lograron dar nacimiento a esta saga que compara como un "Harry Potter para adultos", aunque le es inevitable la comparación con Star Wars, en un Chile que aún no encuentra a su Luke Skywalker.

Como una mezcla entre la historia y la ficción se podría resumir la obra del escritor Waldo Parra, quien lanza su libro Masones y Libertadores - parte 2, cuyo antecesor ya llegó a su cuarta edición con más de ocho mil ejemplares vendidos.

Parra recrea la historia de Chile en una novela histórica a partir de las conspiraciones que involucraron a los padres de la patria, de José Miguel Carrera a Bernardo O'Higgins. En entrevista con Cambio21 reconoce que el país está construido en "capas", la historia real, la políticamente correcta y la que es tapada por el lado ganador.

Para resumir, dice Parra, el libro podría considerarse como un Harry Potter para adultos, por su relato trepidante e incluso lo compara con Star Wars, en que "San Martín es una especie de Darth Vader y Francisco de Miranda una especie de Obi Wan Kenobi, pero todavía tenemos que saber quién es Luke Skywalker".

El libro transcurre en los años convulsos de las guerras napoleónicas, el conflicto bélico que abrirá las puertas a la independencia de las colonias españolas en América. Con hechos reales y conversaciones ficticias, se abre una puerta a nuestra historia secreta.

¿Con el libro uno siente la influencia de grupos en el nacimiento de la república? ¿Qué tan profundo es eso?

Los lazos de los masones con Chile son de mediados del siglo 19. Si bien hay grupos que se formaron en los años 30 en la lógica de la masonería francesa. En Chile ha sido protagonista de nuestra historia y en la política es indudable. Podemos encontrar líderes políticos y en otras actividades de nuestra sociedad que han sido masones.

La primera parte tuvo una acogida no menor y se suma a la ola de novelas históricas que son éxito en el país ¿De dónde nace el interés chileno en este tipo de libros?

Como dicen por ahí: es el lugar adecuado en el momento oportuno. Al parecer esto viene por época. En años anteriores estaban de moda los libros de autoayuda, los juveniles y los de vampiros.

La historia siempre ha estado ahí, siempre ha habido un interés. Uno se encuentra con que los libros de Jorge Inostroza, por ejemplo, con Adiós al Séptimo de Línea, que son novelas históricas y que se venden muy bien. Creo que sin perjuicio de que hoy hay un boom sobre ellas, siempre ha existido un interés.

La conspiración es un tema común en ellos. ¿Ve un nexo con los momentos actuales?

No sé si el interés nazca pro lo que vivimos hoy. Creo que está vinculado a una tendencia desde el Código Da Vinci. Hace un par de año que se instaló un tipo de novela conspirativa. En mi caso, sí coloco esos elementos, no los invento, la historia nuestra y latinoamericana tiene muchos hechos de ese tipo, partiendo con que la primera entrega de Masones y Libertadores parte con una conspiración en Inglaterra, cuando los masones se dan cuenta que gobiernan ahí, pero que hay una oportunidad para obtener, si no los territorios españoles en america, sí la influencia sobre ellos.

La conspiración es muy seductora para los libros, pero en mi caso me hizo sentido que la historia de Chile tiene elementos de conspiración.

Se queda con la sensación que Chile siempre ha sido una conspiración.

Sí y no solamente Chile. En el libro hay tres historias en paralelo, de los proceres de Chile, pero también de ellos que lucharon por la independencia de Argentina, de Venezuela y Colombia. Te das cuenta que para avanzar en sus objetivos, muchas veces tuvieron que hacer conspiraciones y a veces tranzar sus principios. Simón Bolívar, en mi libro, cuento su historia y su llegada a Venezuela desde Europa y cómo finalmente termian traicionando a Miranda, su amigo. Lo que es un contrasentido si lo vemos como un libertador, pero que tuvo que hacer muchas cosas.

Con estos libros se criticó que la atacaban a los padres de la patria ¿Cómo toma eso para su obra?

Estos son hechos reales, no invento nada.

Pero quizá es la historia desconocida, la que no es la políticamente correcta.

Todos estos libros son entretención, no es más que eso. Quien pretenda encontrar algo más, no se puede evitr. Esto es entretención con base histórica, por lo tanto no es ciencia en historia. Me fui por ese lado para poder tener la licencia para poder escribir con libertad. Efectivamente la historia la cuentan los vencedores y uno puede decir que en los libros de historia no se encuentra todo, porque no se ha querido mostrar. Para Chile es novedoso decir que San Martín era un espía inglés.

Entonces vivimos en un Chile de capas, entre lo políticamente correcto, lo real y lo que no se quiere contar.

Siempre ha sido así. Ahora con internet y la globalización de las comunicaciones diría que la gente tiene la oportunidad de tener mucha más información que antes.

La crítica recurrente era que se ponía en duda el valor de O´Higgins en la independencia, que no habría sido un héroe de guerra.

Es mérito de O'Higgins no es haber ganado batallas, es haber tenido la valentía suficiente para luchar contra el enemigo, pero acá ha habido tergiversaciones cuando se le coloca en una posición que no le corresponde.

¿Tomó el lugar de quién?

Este segundo libro es potente en mostrar a un Carrera que era un super star, eso es lo que nosotros como chilenos no sabemos, pero todavía no hay libros que lo muestren totalmente.

Lo importante es que la gente se interese por el libro, suele ser los más adultos. Pero, por ejemplo, las imágenes de Carrera son tipo cómic, entonces son entretenidas porque engancha a un lector más joven, lo mismo cuando  me mencionen Star Wars. En serio, estoy convencido que es como la serie de Harry Potter, pero para adultos.

Siempre digo que San Martín es una especie de Darth Vader y Francisco Miranda una especie de Obi Wan Kenobi, habría que preguntarse Luke y Han Solo.

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